Maduro está acorralado y él lo sabe

La llegada del presidente Guaidó por el principal aeropuerto de Venezuela –sin que el Régimen haya podido apresarlo– tiene un alto contenido simbólico. La burda agresión en su contra resaltó aún más la impotencia del oficialismo, frente a una realidad que ya no puede detener.

Luego de la gira internacional que acaba de culminar, Guaidó regresa en condiciones muy diferentes. Se trata del presidente legítimo de todos los venezolanos, reconocido internacionalmente, y amparado por la primera potencia militar del mundo.

Maduro tampoco es el mismo. Ahora está mundialmente señalado como promotor del terrorismo, del narcotráfico, del fundamentalismo islámico, y como una amenaza a la seguridad hemisférica; mientras que Diosdado Cabello y Tareck El Aissami, son simplemente “dos Soleimani”, tal como resaltó Iván Simonovis en su carta a Trump.

Paradójicamente, los partidos del G4 también están cercados. Ya no podrán promover diálogos y elecciones amañadas, puesto que varios de sus dirigentes han sido desenmascarados por sus nexos con la corrupción y la boliburguesía. Es decir, no tienen la fuerza para oponerse a los planes de Trump que –proclamado por él mismo– consisten en “aplastar a la tiranía de Maduro”.

Los funcionarios públicos –civiles y militares– deben reconsiderar su apoyo al tirano. Éste es el momento de abandonar el barco, antes de que se hundan ellos también. Por su parte, Maduro, acorralado como está, tiene solo dos opciones: negociar su salida, como le propuso el gobierno norteamericano, o ser derrocado por la fuerza.

En cuanto a Guaidó, su disyuntiva es evidente: continuar subordinado a unos partidos fracasados y repudiados, o trabajar conjuntamente con la nación más poderosa del planeta, para así convertirse en el artífice de nuestra segunda independencia.

Nosotros, los ciudadanos, debemos sentirnos alegres y optimistas, porque el regreso de Guaidó mostró la gran debilidad del Régimen. Sin embargo, debemos seguir presionando para que no haya más diálogos ni elecciones mientras Maduro siga en Miraflores. ¡Sigamos luchando, porque el triunfo está cerca!

Enrique Aristeguieta Gramcko

Presidente de la Gran Alianza Nacional, GANA

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3 comentarios sobre “Maduro está acorralado y él lo sabe”

  1. gracias señor aristigueta por tan alto análisis del acontecer político mundial, por que este muchacho es eso de talla mundial, orgulloso de gente como usted y como del muchacho en cuestión, los malandros y asesinos como el jaba diosdi, los tered, pudrilandia estan no mojado sino chirriados, me disculpo con usted por mi vocabulario pero la idiosincrasia del venezolano me brota por los poros, siga dando animo que bastante nos ase falta, para estar a la talla del muchacho como lo llamo yo. my presiden for venezuela jajajaja fuera los comunista y vengan los demócratas que nos ayudaran a ser lo que fuimos y estas destinados hacer hijo del pequeño gran hombre

  2. Maduro tampoco es el mismo. Ahora está mundialmente señalado como promotor del terrorismo, del narcotráfico, del fundamentalismo islámico, y como una amenaza a la seguridad hemisférica;

    Muldialmente señalado? Estas muy mal. Eso depende de que periodico lees. En muchos periodicos por todo el mundo dicen totalmente lo congrario. Segimos igual.

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